¡Vaya, vaya! La virtual presidenta electa Claudia Sheinbaum ha decidido desempolvar algunas caras conocidas para su gabinete. ¡Qué originalidad! Tenemos a Marcelo Ebrard y Alicia Bárcena nuevamente en la escena política. ¿Quién lo hubiera imaginado? Bueno, prácticamente todos.

Marcelo Ebrard, el hombre que parece tener más vidas políticas que un gato, ahora como secretario de Economía. Sí, ese mismo Marcelo que ya ha pasado por tantos puestos que uno se pregunta si en su currículum incluye el «traje de camaleón» como habilidad principal. ¿Qué sigue, Marcelo? ¿Ministro del Tiempo Libre?

Y luego está Alicia Bárcena, porque claramente no hay nadie más calificado en todo el país para manejar el Medio Ambiente y Recursos Naturales. Repite en la escena como si de una obra de teatro escolar se tratara, donde siempre se elige a los mismos actores principales porque, bueno, es más fácil que buscar nuevos talentos.

Rosaura Ruiz en una secretaria de Humanidades, Tecnología e Innovación de nueva creación. Porque nada dice «innovación» como crear un nuevo ministerio para decir que estás innovando. Es como añadir un título llamativo a tu tarjeta de presentación esperando que nadie pregunte qué significa realmente.

Juan Ramón de la Fuente, otro nombre recurrente, porque si algo no ha cambiado en décadas es que ciertas caras siempre aparecen en los gabinetes, sin importar el partido. Es casi como un déjà vu político: nuevo gobierno, mismos personajes.

Julio Berdegué en Agricultura y Desarrollo Rural y Ernestina Godoy como consejera jurídica de la Presidencia completan el elenco. Todos ellos comprometidos, según Sheinbaum, con «la prosperidad compartida» y el «principio humanista de por el bien de todos, primero los pobres». Porque nada dice prosperidad compartida como reciclar las mismas figuras de siempre.

Ah, y no olvidemos la famosa «austeridad republicana» que continuará. Siempre es refrescante ver cómo los mismos políticos de siempre gestionan la austeridad desde sus cómodas oficinas y coches oficiales.

En resumen, Sheinbaum nos promete un “segundo piso de la cuarta transformación” con su equipo. Esperemos que este «segundo piso» esté mejor construido que el primero, porque con los mismos arquitectos, uno se pregunta si aprenderán de los errores pasados o simplemente seguirán construyendo con la misma visión borrosa.

Así que prepárense, queridos ciudadanos, para otra temporada de «Política Mexicana: La Serie», donde los actores son los mismos, pero el guion promete más de lo mismo con un toque de austeridad y un barniz de innovación.